Inteligencia Artificial en el tránsito de carga aeroportuaria. Aeropuertos 4.0 II

Estamos viviendo y sufriendo una crisis de suministros a nivel mundial, motivada por problemas logísticos, con el foco puesto tanto en el transporte marítimo como en el terrestre. Hay mercancía atascada en los puertos, bien porque no puede ser transportada a causa de la disociación entre la alta demanda de producto y la limitada oferta de buques cargueros, bien por la deficiencia de transportistas para la distribución por tierra.

Estos cuellos de botella, ambos de gran impacto por si solos, juntos han provocado un problema de desabastecimiento global. Es habitual que escuchemos en los medios de comunicación que no se fabrican coches al ritmo necesario por la escasez de microchips, por ejemplo, o que al comprar un electrodoméstico los plazos de entrega se demoren semanas e incluso meses.

¿Logística aérea, solución al desabastecimiento?

Ante esta realidad, las empresas están comenzando a buscar salidas en el tráfico aéreo de mercancías, que está viendo incrementada su actividad como alternativa a los medios más tradicionales, fundamentalmente barco y camión pero también ferrocarril. El sector aeroportuario cada vez tiene más peso en el panorama logístico mundial, de hecho hay compañías navieras comprando aviones para la distribución de mercancía, y los fabricantes aeronáuticos cada vez dedican más unidades al transporte de carga.

Además de los propios problemas que arrastra el sector logístico (falta de transportistas, reducción de las operaciones marítimas e incremento de sus precios), la crisis provocada por el covid-19 ha complicado aún más la situación con el incremento del consumo on line y la merma del tráfico aéreo de pasajeros, que han lastrado el tránsito de mercancías en vuelos mixtos.

El 2020 la caída del transporte aéreo de personas llegó al 60%, tendencia de pérdida de operaciones que, aunque en menor porcentaje, también se ha vivido en 2021. Los periodos de confinamiento, las restricciones a la movilidad, la consolidación del trabajo on line y las recomendaciones de los países de no viajar a zonas con incidencias altas del virus, han mermado enormemente los vuelos de pasajeros, que presentan pronósticos de recuperación más lenta que los vuelos para la transacción de mercancías, que se está revelando como la salvación de aquellas mercancías que soportan el coste del tráfico aéreo.

¿Qué mercancía se puede transportar en avión?

Y decimos que soportan porque se trata de un medio de transporte no indicado para todo tipo de productos, puesto que su alto coste no lo hace viable para artículos de bajo precio, que no pueden sustentar el traslado de la inversión logística. En los fletes aéreos hay que conjugar dos variables: coste del producto y urgencia de entrega (productos sometidos a fechas de caducidad o necesidad de reposición inmediata de stock), de la suma de ambos tiene que resultar una operación rentable, y en muchos casos no lo es.

Ante esta realidad, como ya hemos comentado para el transporte terrestre y las operaciones logísticas en general en otros artículos, la eficiencia de las operativas, en este caso aeronáuticas, pasa indiscutiblemente por la implementación de sistemas de ciencia de datos e inteligencia artificial. ¿Qué reportan a este ámbito actuación? Sencillamente la posibilidad de optimizar todo el proceso logístico aéreo desde los movimientos en los aeropuertos, al diseño de rutas, pasando por los trámites administrativos requeridos en las transacciones. Veamos todas las posibilidades que puede tener aeronáutica 4.0.

Inteligencia artificial, hacia la aeronáutica 4.0

Si utilizamos el orden cronológico, nos encontramos en primer lugar con la necesidad de establecer recorridos eficientes que aprovechen al máximo cada vuelo. La inteligencia artificial y el big data han permitido el desarrollo de planificadores de ruta con los que podemos optimizar los vuelos en base a variables evidentes como el consumo de combustible, tiempo de vuelo de los pilotos y los plazos de entrega, pero también teniendo en cuenta consideraciones como el coste del repostaje o el importe del mantenimiento de los aparatos en distintos países.

Otro tipo de planificadores, esta vez de carga, ayudan a aprovechar al máximo cada centímetro cuadrado de las bodegas, partiendo de parámetros como la volumetría, el peso, la fragilidad, el destinatario, etc. Pero hasta llegar a tener la aeronave cargada son necesarios muchos trámites (presupuestos, permisos, aranceles y un largo etcétera). Aquellos que son repetitivos y de realización mecánica pueden ser digitalizados con sistemas de Automatización Robótica de Procesos (Robotic Process Automation – RPA), que gestionan grandes volúmenes de las conocidas como tareas de escritorio de manera autónoma.

Con las cargas ya recepcionadas en el aeropuerto, tanto de origen como de destino, pueden ser seguidas y distribuidas gracias a sistemas de localización digital como los códigos de barras, la codificación RFID o Internet of Thinks (IoT), que van a permitir, además, con desarrollos de Business Intelligence, establecer la trazabilidad del producto a su paso por las distintas etapas de proceso logístico.

Por poner algún ejemplo más, los sistemas de mantenimiento predictivo posibilitan monitorizar el rendimiento de las aeronaves para intervenirlas en el momento en el que realmente lo necesitan, evitando los periodos de paro programado; con gemelos digitales (digital twins) podemos replicar operativas reales con las que trabajar en virtual, creando un espacio de pruebas en el que testar nuevos flujos de mercancía dentro de los recintos de recepción, despacho y entregas de los aeropuertos; probar el resultado de cambios de rutas, diseñar operativas de recursos humanos…; y otra de las grandes herramientas desarrolladas con inteligencia artificial, la visión artificial, es de gran utilidad para hacer inventarios en décimas de segundo mediante conteo automático.

Transformación digital, mayor eficiencia y sostenibilidad

Como vemos, el salto hacia la transformación digital de los sectores aeronáutico y aeroportuario simplifica los procesos de toma de decisiones puesto que ofrece información, no solo sobre la realidad presente de las operativas, sino también de la futura; y aumenta los ratios de eficiencia y, en consecuencia, los de rentabilidad.

Además, no podemos olvidar que la optimización de las rutas revierte directamente en las cotas de sostenibilidad de los procesos logísticos aéreos. Aprovechar los espacios de carga disponibles y poder diseñar trayectos eficientes minora kilómetros de vuelo y su huella en la atmosfera.

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