Digitalización vs transformación digital

Normalmente leemos y escuchamos los términos digitalización y transformación digital como si fueran sinónimos. Su uso estandarizado como representaciones de una misma idea ha generalizado su utilización de manera indistinta, lo que ha calado en el imaginario social extendiendo su uso ambiguo y erróneo. Es cierto que ambas terminología hacen referencia a la aplicación de nuevas tecnologías en cualquier sector de actividad, pero cuentan con importantes matices que vamos a desgranar a lo largo de estas líneas.

Para ir aclarando conceptos y explicando las notables diferencias entre digitalización y transformación digital, vamos a partir de que la digitalización es el paso previo y necesario para alcanzar la transformación digital. Son conceptos, por tanto, estrechamente vinculados, pero no sinónimos, dado que las diferencias que presentan son de calado.

Digitalización

La digitalización hace referencia a la adopción de tecnologías digitales para hacer más eficientes, eficaces, operativos y rentables los procesos de negocio. El concepto tiene, por tanto, que ver con la automatización de tareas en sectores, departamentos o en el conjunto de la empresa, lo que posibilita una aceleración de las acciones a desarrollar en el día a día, mayor precisión y la reducción del índice de riesgos asumidos.

Los procesos de digitalización comenzaron su expansión hace cuatro décadas, cuando las nuevas tecnologías digitales empezaron a implantarse en las organizaciones de muy diversas formas: CRM, maquinaria, controles horarios, intranet… Estos procesos ayudan a imprimir celeridad a las distintas tareas (producción, gestión, RRHH, logística…), que se vuelven más eficientes y liberan personal para procesos más complejos. Sus beneficios son muchos, es indudable, pero no podemos hablar de transformación digital.

Veamos un ejemplo. Una empresa puede implantar una intranet de comunicación interna y gestión propia, líneas automatizadas en producción y contar con una página web, y lo que ha hecho es digitalizarse. Todas estas acciones suponen grandes ventajas en su día a día tanto interno como externo, pero no generan una ‘transformación’ de la entidad. Esta tiene lugar en un segundo paso, más profundo, que exige de la implantación transversal de la tecnología en el conjunto de la empresa, en el sentido más amplio de su concepto.

Transformación digital

Visto el concepto de digitalización, vamos a adentrarnos en la transformación digital, que implica, como su propio nombre indica una ‘transformación’, es decir un cambio en las formas de operar, gestionar y concebir los negocios. Este segundo concepto requiere, por tanto, de una evolución global en los procesos, que sitúe como herramienta vehicular de la empresa la explotación del dato y las tecnologías digitales.

El desarrollo del big data y la inteligencia artificial ha impulsado una nueva forma de gestión empresarial, basada en la automatización de procesos. Esta nueva manera de mirar los negocios posibilita, entre otros muchos avances y como estandartes de su implementación, por un lado, la simplificación de la toma de decisiones y, por otro, la adopción de sistemas predictivos que nos permiten adelantarnos a las necesidades futuras, ejemplos los tenemos en las herramientas de predicción de la demanda y mantenimiento predictivo. En ambos casos, táctico y operativo, los beneficios son innumerables con altos incrementos en los ratios de eficiencia y rentabilidad.

Pero para llegar a obtenerlos es necesaria la captación, análisis y transformación de todos los datos que genera la empresa y conjugarlos con aquellos parámetros externos que afecten a la actividad de la misma. De este modo, los input obtenidos de los CRM, históricos de actividad, sistemas de Internet of Things (Iot – IIot), calendarios laborales, meteorología… tratados e interrelacionados se transforman en información valiosa, que plasmada en entornos visuales sencillos e intuitivos, ofrece a los equipos una visión completa en tiempo real de sus departamentos e incluso del conjunto de la empresa.

Por tanto, la digitalización es un primer paso para llegar a una verdadera transformación digital, que necesita, además, que la filosofía data driven que recorra todas las verticales de negocio y rija los procesos en su conjunto. Solo así es posible avanzar hacia un modelo de Industria 4.0, en la que la se cuenta con una constante radiografía de la empresa que facilita la toma de decisiones, el diseño de estrategias y la propia operativa diaria, más eficiente, rentable y competitiva.

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