Desplegar soluciones de IA sin un marco de gobierno claro multiplica el riesgo legal, reputacional y operativo. En LISDATA definimos políticas, roles y controles para gestionar el uso de la inteligencia artificial de acuerdo con el Reglamento Europeo de IA (AI Act) y la norma ISO/IEC 42001.
Conectamos la gobernanza de la IA con vuestro gobierno del dato para establecer responsabilidades, evaluar riesgos y asegurar que el uso de la inteligencia artificial en la empresa sea responsable, controlado y auditable. Porque un modelo no está bajo control si los datos que lo alimentan no están gobernados.
En LISDATA entendemos nuestros servicios de gobierno de IA como una evolución del gobierno del dato. Combinamos nuestra experiencia en gestión de datos con el conocimiento técnico en el desarrollo de proyectos de inteligencia artificial.
Partimos de una base que ya conocemos, la gestión de los datos. Extendemos las prácticas de calidad, linaje, ownership y seguridad de la gobernanza de datos a los modelos de IA para mejorar su trazabilidad y control. Porque si los datos no están bien gobernados, resulta más difícil controlar los riesgos.
Traducimos los requisitos del Reglamento Europeo de IA (AI Act) y otras normativas en políticas, responsabilidades y controles concretos. Trabajamos aspectos como la clasificación de riesgos, los sesgos, la fiabilidad, la transparencia, la explicabilidad y la supervisión humana, adaptando las medidas a cada proyecto.
Diseñamos el marco de gobierno de IA teniendo en cuenta la arquitectura y los sistemas existentes que usa la empresa, desde plataformas cloud hasta entornos híbridos y legacy. También abordamos los riesgos asociados al uso de herramientas de IA de terceros, como posibles filtraciones de información confidencial o propiedad intelectual. Así, los controles se adaptan a la realidad tecnológica de la organización sin que tenga que cambiar de sistemas.
El equipo de LISDATA que trabaja en el gobierno de la IA es el mismo que desarrolla los proyectos de gobierno del dato. Esta experiencia nos permite conectar las políticas y normativas con aspectos más técnicos como la calidad y la madurez de los datos, los metadatos, el linaje y la seguridad en las plataformas de IA. Además, contamos con un equipo certificado por DAMA (International en Data Fundamentals).
Adaptamos el alcance de la consultoría de gobierno de IA al tamaño de la empresa, sus objetivos y posibles riesgos. Priorizamos las soluciones que necesita cada compañía y las conectamos con sus procesos, datos y sistemas existentes, para que el gobierno de la IA se traduzca en acciones reales y resultados concretos.
Formamos en IA y datos a los equipos en grupos reducidos para que puedan gestionar las tecnologías y aplicar las prácticas de gobierno de la IA con autonomía, reduciendo su dependencia y manteniendo el control y las buenas prácticas a medida que evoluciona su entorno tecnológico.
En LISDATA hemos desarrollado nuestra propia plataforma de agentes de IA personalizados, aisQ AGENT, que permite a las empresas almacenar sus datos corporativos, gestionar permisos y hacer un seguimiento del uso de la IA en un entorno seguro, facilitando y simplificando el trabajo.
Utilizar herramientas de inteligencia artificial no significa que la empresa tenga controlados sus riesgos. Muchas organizaciones ponen en marcha proyectos de IA sin definir quién es responsable de cada sistema, qué riesgos implica su uso o qué controles necesita.
Sin una clasificación de los sistemas, roles claros y un gobierno de los datos que alimentan los modelos, los riesgos siguen presentes.
El uso de sistemas de IA sin medidas de control adecuadas puede exponer a la empresa a incumplimientos del Reglamento Europeo de IA (AI Act) y de otras normativas de IA emergentes.
Los modelos pueden reproducir sesgos que deriven en decisiones injustas y perjudiquen a empleados o clientes.
La empresa no puede justificar cómo se ha llegado a una decisión o qué factores han influido en el resultado de un modelo.
No hay responsables definidos para supervisar los sistemas de IA, evaluar sus riesgos y comprobar que se utilizan de acuerdo con las políticas de la organización.
No existe un seguimiento adecuado del ciclo de vida de los modelos, sus cambios, sus resultados o los controles aplicados.
La información está fragmentada, sin responsables claros o tiene problemas de calidad. Esto dificulta controlar los datos que alimentan los modelos de IA.
Los empleados utilizan aplicaciones o agentes de IA fuera del entorno controlado por la empresa, con el riesgo de exponer información confidencial o propiedad intelectual.
El AI Act se aborda como una cuestión exclusivamente legal o informática, sin conectar los requisitos normativos con los procesos, los equipos y los sistemas que utilizan la IA.
Trabajamos un framework de gestión de riesgos y gobernanza de IA alineado con el AI Act y con ISO/IEC 42001, conectado a vuestro gobierno de datos y a la operación real de modelos.
Nuestra consultoría de gobierno de la IA se divide en cuatro fases para cubrir desde la identificación de los sistemas y sus riesgos hasta la implantación de controles y la formación de los equipos.
El gobierno de la IA ayuda a las empresas a controlar cómo utilizan los sistemas de inteligencia artificial, desde el cumplimiento normativo hasta la gestión de riesgos y la calidad de los datos.
Pasar de los requisitos legales a medidas concretas que se puedan aplicar y supervisar.
Clasificar los sistemas de IA y preparar las evidencias necesarias ante posibles inspecciones de la AESIA.
Combinar ambos enfoques, tanto si la empresa ya cuenta con un modelo de gestión de datos como si necesita crear uno.
Detectar posibles sesgos en los modelos y facilitar la comprensión de sus resultados.
Identificar herramientas de IA utilizadas sin autorización y proteger la propiedad intelectual con entornos cloud propios.
Asegurar que los datos, sus metadatos y su calidad cumplen los requisitos necesarios para utilizar modelos de IA de forma fiable en sectores sensibles.
Son varias las empresas de diferentes sectores que han apostado por LISDATA para lanzar sus proyectos de gobierno de IA.
En este caso de uso, una institución contó con nosotros para adecuarse a la normativa antes de poner en marcha un nuevo sistema de inteligencia artificial.
Antes de entrar en producción, la organización necesitaba asegurarse de que el nuevo sistema de IA cumplía la normativa de protección de datos, el Reglamento europeo de IA y los esquemas nacionales de seguridad e interoperabilidad.
Desde LISDATA se elaboró un informe de adecuación normativa, analizando marcos normativos, identificando las obligaciones concretas de cada norma y localizando las evidencias técnicas y organizativas que las sustentan.
Se hizo una clasificación de riesgos según el AI Act, se revisaron normativas y bases jurídicas respecto a la protección de datos, se examinaron los contratos de terceros y sus certificaciones, como Microsoft, y finalmente se evaluó la trazabilidad y el control del sistema.
El gobierno del dato y el gobierno de la IA están relacionados, pero responden a necesidades distintas. El gobierno del dato se centra en cómo se gestionan, protegen y mantienen los datos de una empresa, mientras que el gobierno de la IA define cómo se desarrollan, utilizan y supervisan los datos dentro de los sistemas de inteligencia artificial.
Si el reto está en la calidad, la trazabilidad, la asignación de responsables o las políticas de acceso a los datos, el punto de partida es el gobierno de datos. Si la necesidad está en gestionar los riesgos de la IA, definir roles y controles sobre los modelos o cumplir con el Reglamento Europeo de IA (AI Act), el proyecto debe centrarse en el gobierno de la IA.
Desde LISDATA recomendamos siempre integrar el gobierno de la IA en el marco de gobierno del dato para aprovechar las políticas y los mecanismos de control existentes. Aunque no es necesario tener un gobierno de datos implantado para empezar, ambas áreas pueden desarrollarse en paralelo, adaptándose a la madurez y las necesidades de cada organización.
Prepara a tu empresa para utilizar herramientas de IA propias o de terceros cumpliendo la normativa. Define los controles, las responsabilidades y las medidas de seguridad necesarias para proteger tus datos y garantizar un uso responsable y ético de la inteligencia artificial en tu negocio.
El gobierno de la IA se apoya principalmente en el Reglamento Europeo de IA (AI Act), la norma ISO/IEC 42001 y otras referencias relacionadas con la gestión de riesgos, la seguridad y la protección de datos en entornos de inteligencia artificial y digitales.
El AI Act es un reglamento europeo que establece obligaciones legales para determinados sistemas y usos de inteligencia artificial. La ISO/IEC 42001 es un estándar internacional que define cómo implantar y mejorar un sistema de IA.
El 2 de agosto de 2026 se empezó a aplicar la mayor parte del AI Act, incluidas las obligaciones de transparencia para chatbots, contenido generado por IA y deepfakes. Queda aplazada hasta el 2 de diciembre de 2027 su aplicación en los sistemas de alto riesgo del Anexo III y hasta el 2 de agosto de 2028 en los sistemas de alto riesgo integrados en productos regulados por la legislación de seguridad del Anexo I.
No. Aunque facilita el trabajo, una empresa puede empezar a definir su gobierno de la IA sin tener implantado un marco de gobierno del dato, ambas áreas pueden desarrollarse al mismo tiempo.
Depende de los datos y los riesgos de cada empresa. El gobierno de la IA puede integrarse en el gobierno del dato, aprovechando sus políticas y mecanismos de control, o funcionar como un área independiente.
El AI Act establece cuatro niveles de riesgo. El riesgo inaceptable (prácticas prohibidas), alto riesgo (sistemas que pueden afectar a la salud y seguridad), riesgo limitado (con obligaciones de transparencia) y riesgo mínimo (sin obligaciones adicionales específicas por su categoría).
La auditoría se adapta a cada organización y modelo. Si se utilizan sistemas propios, se revisan los datos con los que se entrenan. Cuando se utilizan modelos de terceros, se revisan datos, instrucciones, resultados y el uso que hace la empresa de ellos. Cada hallazgo se documenta junto a su medida correctora y se vuelve a comprobar de forma periódica.
Normalmente se crea un comité de IA dentro de la empresa encargado de aprobar las políticas y decidir sobre los riesgos. Además, cada sistema cuenta con una persona responsable formada que responde por su funcionamiento y uso.
Para garantizar la explicabilidad y la trazabilidad, hay que documentar qué hace cada sistema, qué datos utiliza, cómo genera sus resultados y quién responde de su supervisión. También es recomendable registrar versiones del modelo, cambios e incidencias.
El primer paso es identificar qué herramientas de IA utilizan los empleados. Para ello, se pueden hacer encuestas internas, revisión de accesos y análisis de herramientas corporativas. Después, se evalúan los riesgos y se definen reglas de uso para cada una, con alternativas autorizadas.
Para proteger los datos sensibles, se debe controlar qué información se introduce en las herramientas, quién puede acceder a ellas y dónde se almacenan los datos. También deben revisarse las condiciones de los proveedores, los permisos, la gestión de secretos y los riesgos de extracción o exposición.
Depende del número de sistemas de IA y de su nivel de riesgo, pero el trabajo se organiza por fases para que haya resultados desde las primeras semanas. Como referencia, un primer marco operativo suele ponerse en marcha en un plazo de tres a seis meses.
Sí. Utilizar herramientas de terceros no elimina las obligaciones legales de tu empresa. Por eso es importante revisar las condiciones del proveedor, los datos compartidos y los posibles riesgos, aunque no se trate de una herramienta propia.
El gobierno de la IA se centra en definir controles para un uso responsable de la IA. La consultoría de inteligencia artificial aborda necesidades de negocio que pueden resolverse con desarrollos de IA a medida, y el descubrimiento y la adopción ayudan a identificar oportunidades, priorizar y preparar la implantación de la inteligencia artificial en la empresa.